Curso abierto de formación política sobre la teoría marxista del Estado y la revolución:
"La clase obrera y el poder político: ¿qué es el Estado?"
Martes 5, miércoles 6 y jueves 7 de agosto a las 18 hs en el local del Partido Obrero de Junín (Quintana 934).
A cargo de Julián Asiner.
Clase I. Su origen histórico.
- Las clases sociales y el surgimiento del aparato estatal.
- Características básicas y formas históricas del Estado.
- Crítica de la democracia.
Clase II. La lucha contra el Estado capitalista, el Estado obrero y su degeneración.
- Las lecciones de la experiencia: las revoluciones del siglo XIX y XX.
- La dictadura del proletariado, socialismo y comunismo.
- La degeneración del Estado Obrero y el estalinismo.
Clase III. La lucha por el poder en la actualidad.
- Imperialismo, crisis mundial y la cuestión del Estado.
- El argentinazo y sus enseñanzas: por un gobierno de los trabajadores.
- El debate en la izquierda.
Bibliografía optativa:
Marx, K., Prólogo de la contribución a la crítica de la economía política.
Engels, F., El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado.
Lenin, N., El Estado y la revolución.
Trotsky, L., La revolución traicionada.
organiza:
Partido Obrero de Junín
pojunin.blogspot.com
pojunin@hotamail.com
sábado, 26 de julio de 2008
DERRUMBE ‘NAC & POP'
Es la hora de sacar conclusiones estratégicas.
Con la renuncia de la espada más fiel del kirchnerismo, el jefe de Gabinete, suenan las campanas funerarias del proyecto ‘nacional y popular', que no tiene nada de lo uno ni de lo otro.
Un proyecto que vino a sacarle las papas del fuego a la clase capitalista aterrada por el derrumbe de 2001.
Kirchner propuso ‘reconstruir a la burguesía nacional'.
¿Qué tenemos?
Tenemos una patria sojera que se embolsa el 30 por ciento de la riqueza nacional, superexplota a los obreros rurales, evade los impuestos y destruye los bosques y el suelo.
Tenemos el rescate de Aerolíneas, por una cifra incalculable, que arranca de mil millones de dólares; los españoles festejan.
Tenemos la ‘argentinización' de YPF, con plata prestada por Repsol a un capitalista amigo del matrimonio.
Tenemos una deuda externa superior a la de 2001, ajustada por inflación.
Conclusión: Argentina es más dependiente que nunca del capital internacional.
Kirchner se propuso ‘construir poder desde arriba, el Estado'.
¿Qué tenemos?
Tenemos una camarilla de corruptos, como lo muestran Skanska, los superpoderes, los Taselli y un monto de subsidios que llegará al 50 por ciento del presupuesto nacional un aparato de patoteros.
Tenemos un ‘poder' que acaba de capitular en forma miserable ante el capital agrario de terratenientes, fondos financieros y arrendatarios capitalistas, por su negativa a movilizar al millón y medio de obreros rurales que se encuentra en negro y con salarios miserables.
Que acaba de ser ‘traicionado' por los radicales K y los peronistas S (por Solá) y R (por Reutemann), que han formado parte de las alianzas podridas y espurias del oficialismo.
Kirchner propuso ‘redistribuir los ingresos', lo que suena lindo, pero que en realidad significa proteger de cualquier ‘redistribución' el monopolio de la propiedad que se encuentra en manos de una pequeña minoría que ha saqueado al país.
¿Qué tenemos?
Un salario real con menor poder adquisitivo que en los '90.
Tres millones de trabajadores en negro.
Un régimen laboral más tercerizado y flexibilizado que nunca.
Una inflación galopante y un tercio de la población en la indigencia.
¿No es todo esto el toque de difuntos de esta parodia nacional y popular?
La capitulación del matrimonio presidencial ante la derecha y la patronal sojera es una seria advertencia para los trabajadores.
Una vez más la historia nos demuestra que no tenemos salida bajo la dirección de la burguesía nacional y de sus lacayos.
Que los gobiernos patronales pseudonacionalistas ponen en peligro nuestras conquistas, de ningún modo las acrecientan o defienden.
Que su acción miserable devuelve posibilidades a una derecha comprometida con los peores ataques y hasta atrocidades contra los trabajadores.
Es hora de conclusiones: construyamos mediante la deliberación y la lucha una alternativa obrera y socialista.
Con la renuncia de la espada más fiel del kirchnerismo, el jefe de Gabinete, suenan las campanas funerarias del proyecto ‘nacional y popular', que no tiene nada de lo uno ni de lo otro.
Un proyecto que vino a sacarle las papas del fuego a la clase capitalista aterrada por el derrumbe de 2001.
Kirchner propuso ‘reconstruir a la burguesía nacional'.
¿Qué tenemos?
Tenemos una patria sojera que se embolsa el 30 por ciento de la riqueza nacional, superexplota a los obreros rurales, evade los impuestos y destruye los bosques y el suelo.
Tenemos el rescate de Aerolíneas, por una cifra incalculable, que arranca de mil millones de dólares; los españoles festejan.
Tenemos la ‘argentinización' de YPF, con plata prestada por Repsol a un capitalista amigo del matrimonio.
Tenemos una deuda externa superior a la de 2001, ajustada por inflación.
Conclusión: Argentina es más dependiente que nunca del capital internacional.
Kirchner se propuso ‘construir poder desde arriba, el Estado'.
¿Qué tenemos?
Tenemos una camarilla de corruptos, como lo muestran Skanska, los superpoderes, los Taselli y un monto de subsidios que llegará al 50 por ciento del presupuesto nacional un aparato de patoteros.
Tenemos un ‘poder' que acaba de capitular en forma miserable ante el capital agrario de terratenientes, fondos financieros y arrendatarios capitalistas, por su negativa a movilizar al millón y medio de obreros rurales que se encuentra en negro y con salarios miserables.
Que acaba de ser ‘traicionado' por los radicales K y los peronistas S (por Solá) y R (por Reutemann), que han formado parte de las alianzas podridas y espurias del oficialismo.
Kirchner propuso ‘redistribuir los ingresos', lo que suena lindo, pero que en realidad significa proteger de cualquier ‘redistribución' el monopolio de la propiedad que se encuentra en manos de una pequeña minoría que ha saqueado al país.
¿Qué tenemos?
Un salario real con menor poder adquisitivo que en los '90.
Tres millones de trabajadores en negro.
Un régimen laboral más tercerizado y flexibilizado que nunca.
Una inflación galopante y un tercio de la población en la indigencia.
¿No es todo esto el toque de difuntos de esta parodia nacional y popular?
La capitulación del matrimonio presidencial ante la derecha y la patronal sojera es una seria advertencia para los trabajadores.
Una vez más la historia nos demuestra que no tenemos salida bajo la dirección de la burguesía nacional y de sus lacayos.
Que los gobiernos patronales pseudonacionalistas ponen en peligro nuestras conquistas, de ningún modo las acrecientan o defienden.
Que su acción miserable devuelve posibilidades a una derecha comprometida con los peores ataques y hasta atrocidades contra los trabajadores.
Es hora de conclusiones: construyamos mediante la deliberación y la lucha una alternativa obrera y socialista.
lunes, 21 de julio de 2008
Derogación de la 125: "El gobierno transfiere más de 4000 millones de dólares a los fideicomisos, acopiadores y patronales agrarios"
"El gobierno transfiere más de 4000 millones de dólares a los fideicomisos, acopiadores y patronales agrarios", declaró Jorge Altamira con relación a la derogación de la resolución 125.
El dirigente del PO cuantificó en ese monto la reducción de 12 puntos de las retenciones a la exportación, que resulta del decreto que deroga la 125, luego de voto en el Senado, "sobre la base, señaló, de un stock acumulado de soja de 36 millones de toneladas al 30 de junio pasado". Para Altamira, "el decreto derogatorio voltea el sistema de retenciones móviles, lo cual marca un enorme retroceso con relación a todos los proyectos alternativos que presentó la oposición en los debates en Diputados y Senado. En tal circunstancia, agregó, el levantamiento de la sesión del Senado, por parte del vicepresidente Cobos, luego de su voto de desempate, cuando debían haberse pasado a considerar los proyectos en minoría, resulta altamente sospechoso, porque habilitó con esta irregularidad el retorno a la retención fija del 35%. La reimplantación de la alícuota del 35%, sin transición, es funcional a la necesidad del gobierno de controlar el mercado cambio, ya que provocará una avalancha de exportaciones de los granos alcanzados por el decreto".
"La patronal sojera, en especial los mayores pulpos, han obtenido una victoria impensada para ella misma". Altamira concluyó con la observación "que esta enorme de transferencia de ingresos ni siquiera tiene fecha de vencimiento, como las que tenían las compensaciones del proyecto que fuera enviado al Congreso".
El dirigente del PO cuantificó en ese monto la reducción de 12 puntos de las retenciones a la exportación, que resulta del decreto que deroga la 125, luego de voto en el Senado, "sobre la base, señaló, de un stock acumulado de soja de 36 millones de toneladas al 30 de junio pasado". Para Altamira, "el decreto derogatorio voltea el sistema de retenciones móviles, lo cual marca un enorme retroceso con relación a todos los proyectos alternativos que presentó la oposición en los debates en Diputados y Senado. En tal circunstancia, agregó, el levantamiento de la sesión del Senado, por parte del vicepresidente Cobos, luego de su voto de desempate, cuando debían haberse pasado a considerar los proyectos en minoría, resulta altamente sospechoso, porque habilitó con esta irregularidad el retorno a la retención fija del 35%. La reimplantación de la alícuota del 35%, sin transición, es funcional a la necesidad del gobierno de controlar el mercado cambio, ya que provocará una avalancha de exportaciones de los granos alcanzados por el decreto".
"La patronal sojera, en especial los mayores pulpos, han obtenido una victoria impensada para ella misma". Altamira concluyó con la observación "que esta enorme de transferencia de ingresos ni siquiera tiene fecha de vencimiento, como las que tenían las compensaciones del proyecto que fuera enviado al Congreso".
jueves, 17 de julio de 2008
AYER UN JURAMENTO, MAÑANA UNA TRAICIÓN
En la madrugada del jueves quedó deshecha en un par de minutos la criatura más mimada del kirchnerismo: "la construcción de poder".
Con una resolución del ministerio de Economía, perdió primero a la patronal rural que lo votó en octubre pasado; después, durante 120 días, perdió la prueba de fuerza con ella en las rutas.
Al final, quebró a su mayoría parlamentaria en Diputados y en el Senado, y al propio vicepresidente, al que había llevado a ese lugar en nombre de una ‘concertación plural'.
Desde el comienzo dijimos desde estás páginas que se creaba "una crisis de régimen político", que se había "agotado el modelo productivo" y que "con estos no llegamos al bicentenario".
En el desarrollo de la crisis, el kirchnerismo demostró que era una pantomima de movimiento nacional y popular.
En ningún momento movilizó a los trabajadores del campo o de la ciudad, tampoco podía hacerlo porque gobernó con un millón de obreros rurales en negro, con topes salariales, con jubilaciones desvalorizadas y, al final, con una inflación imparable.
Apenas atinó a un par de provocaciones comandadas por D'Elía o Moreno en Plaza de Mayo, y a dos actos regimentados.
Los que llamaron a ‘parar a la derecha defendiendo al gobierno popular', se tienen que rendir a la evidencia de que el kirchnerismo ha sido una traba para la movilización de los trabajadores, rodeado de los Moyano, los Cavallieri y hasta los Venegas -o de los Scioli y los Alperovich.
Típicamente argentina, la crisis no tiene nada de heroica, trágica o dramática: es una pelea por 120 dólares de diferencia, por tonelada, por las 30 millones de toneladas acaparadas por la patronal sojera a partir de la suba de las retenciones.
Durante toda la crisis, sojeros y gobierno se mantuvieron unidos en la defensa de la estructura social terrateniente y monopolista del campo, y en el régimen de superexplotación del obrero rural; hubo innumerables modificaciones al proyecto de ley, pero ninguna por la derogación de la ley del peón rural de la dictadura.
Llambías, de CRA, gritó "Viva la Patria"a en Palermo, pero la consigna sojera es... "el restablecimiento de los mercados de futuro"; la Bolsa de Cereales de Rosario declaró, con esa reivindicación, un cese de tareas (especulativas), el miércoles pasado.
"Todos revolcados", la izquierda campestre se sumó a los festejos de los ‘procesistas' de la Rural por una votación de diputados y de senadores que han respondido fielmente toda su vida a las órdenes del capital.
¡El voto decisivo, del santiagueño Rached, fue ordenado por el banquero Ick, el gran patrón de la provincia y el verdugo de sus trabajadores!
No tiene tampoco nada de heroica la redistribución de ingresos que volvió a prometer K luego de cinco años de gobierno, como lo demuestra la decisión de cargar sobre las espaldas de los argentinos la deuda de mil millones de dólares del grupo Marsans por Aerolíneas.
El toque final de la farsa la dio el pobre Cobos, que justificó su decisión de votar en contra recordando con satisfacción los acuerdos que permitieron que las provincias privaticen los yacimientos petroleros y los que autorizan el subsidio de la patronal vitivinícola (francesa).
Se ha colocado como hombre de confianza para una salida ‘institucional' a la crisis de poder.
El gran ausente en todo esto ha sido el proletariado de la ciudad y del campo; pero la crisis recién comienza.
El gobierno ha perdido en el Congreso su mandato político, y no tiene condiciones de recuperarlo apelando a un nuevo voto popular; está fragmentado el propio Ejecutivo.
La oposición política patronal no querrá precipitar las cosas, en primer lugar porque está dividida y porque no ha liderado esta crisis sino que ha ido a su rastra.
Pero, por sobre todo, porque quiere que el ‘ajuste' lo haga este gobierno: cambiar las retenciones, aumentar tarifas, devaluar la moneda, reforzar los topes salariales, renovar los contratos con los pulpos internacionales suspendidos desde la ‘emergencia'.
El gobierno deberá decidir si quiere continuar; ahora como chirolita de la patronal sojera a la que estuvo ‘combatiendo' y de los pulpos que tienen cuentas pendientes con el Estado.
Los trabajadores debemos reunirnos para deliberar, en especial las corrientes obreras que se pronunciaron, en sindicatos y lugares de trabajo y estudio, contra los sojeros y el gobierno.
Montemos un gran frente único para superar la confusión entre los trabajadores y luchar por una alternativa obrera y socialista al derrumbe del régimen de turno.
Con una resolución del ministerio de Economía, perdió primero a la patronal rural que lo votó en octubre pasado; después, durante 120 días, perdió la prueba de fuerza con ella en las rutas.
Al final, quebró a su mayoría parlamentaria en Diputados y en el Senado, y al propio vicepresidente, al que había llevado a ese lugar en nombre de una ‘concertación plural'.
Desde el comienzo dijimos desde estás páginas que se creaba "una crisis de régimen político", que se había "agotado el modelo productivo" y que "con estos no llegamos al bicentenario".
En el desarrollo de la crisis, el kirchnerismo demostró que era una pantomima de movimiento nacional y popular.
En ningún momento movilizó a los trabajadores del campo o de la ciudad, tampoco podía hacerlo porque gobernó con un millón de obreros rurales en negro, con topes salariales, con jubilaciones desvalorizadas y, al final, con una inflación imparable.
Apenas atinó a un par de provocaciones comandadas por D'Elía o Moreno en Plaza de Mayo, y a dos actos regimentados.
Los que llamaron a ‘parar a la derecha defendiendo al gobierno popular', se tienen que rendir a la evidencia de que el kirchnerismo ha sido una traba para la movilización de los trabajadores, rodeado de los Moyano, los Cavallieri y hasta los Venegas -o de los Scioli y los Alperovich.
Típicamente argentina, la crisis no tiene nada de heroica, trágica o dramática: es una pelea por 120 dólares de diferencia, por tonelada, por las 30 millones de toneladas acaparadas por la patronal sojera a partir de la suba de las retenciones.
Durante toda la crisis, sojeros y gobierno se mantuvieron unidos en la defensa de la estructura social terrateniente y monopolista del campo, y en el régimen de superexplotación del obrero rural; hubo innumerables modificaciones al proyecto de ley, pero ninguna por la derogación de la ley del peón rural de la dictadura.
Llambías, de CRA, gritó "Viva la Patria"a en Palermo, pero la consigna sojera es... "el restablecimiento de los mercados de futuro"; la Bolsa de Cereales de Rosario declaró, con esa reivindicación, un cese de tareas (especulativas), el miércoles pasado.
"Todos revolcados", la izquierda campestre se sumó a los festejos de los ‘procesistas' de la Rural por una votación de diputados y de senadores que han respondido fielmente toda su vida a las órdenes del capital.
¡El voto decisivo, del santiagueño Rached, fue ordenado por el banquero Ick, el gran patrón de la provincia y el verdugo de sus trabajadores!
No tiene tampoco nada de heroica la redistribución de ingresos que volvió a prometer K luego de cinco años de gobierno, como lo demuestra la decisión de cargar sobre las espaldas de los argentinos la deuda de mil millones de dólares del grupo Marsans por Aerolíneas.
El toque final de la farsa la dio el pobre Cobos, que justificó su decisión de votar en contra recordando con satisfacción los acuerdos que permitieron que las provincias privaticen los yacimientos petroleros y los que autorizan el subsidio de la patronal vitivinícola (francesa).
Se ha colocado como hombre de confianza para una salida ‘institucional' a la crisis de poder.
El gran ausente en todo esto ha sido el proletariado de la ciudad y del campo; pero la crisis recién comienza.
El gobierno ha perdido en el Congreso su mandato político, y no tiene condiciones de recuperarlo apelando a un nuevo voto popular; está fragmentado el propio Ejecutivo.
La oposición política patronal no querrá precipitar las cosas, en primer lugar porque está dividida y porque no ha liderado esta crisis sino que ha ido a su rastra.
Pero, por sobre todo, porque quiere que el ‘ajuste' lo haga este gobierno: cambiar las retenciones, aumentar tarifas, devaluar la moneda, reforzar los topes salariales, renovar los contratos con los pulpos internacionales suspendidos desde la ‘emergencia'.
El gobierno deberá decidir si quiere continuar; ahora como chirolita de la patronal sojera a la que estuvo ‘combatiendo' y de los pulpos que tienen cuentas pendientes con el Estado.
Los trabajadores debemos reunirnos para deliberar, en especial las corrientes obreras que se pronunciaron, en sindicatos y lugares de trabajo y estudio, contra los sojeros y el gobierno.
Montemos un gran frente único para superar la confusión entre los trabajadores y luchar por una alternativa obrera y socialista al derrumbe del régimen de turno.
martes, 15 de julio de 2008
UN GOBIERNO INCAPAZ DE ENFRENTAR A LA DERECHA AGRARIA
Después de los actos de Palermo y de Congreso, queda claro que el gobierno es incapaz de derrotar la ofensiva política de la derecha agraria. Mientras que la clase media rural se movilizó masivamente tras los discursos reaccionarios de De Angeli, Buzzi y Miguens, el kirchnerismo fracasó en atraer a los trabajadores a su acto. Es que los Kirchner no tienen nada que ofrecerle a la clase obrera, tampoco una salida popular a la actual crisis nacional. En estos ciento veinte días, fueron impotentes frente al desabastecimiento y a la carestía impuestos por los monopolios agrarios y alimenticios. Si la clase obrera y sus aspiraciones estuvieron ausentes en Palermo, también lo estuvieron en Congreso. La jornada de hoy enseña que la escalada de la patronal derechista exige una política y un programa de transformación social, algo que está muy lejos del inmovilismo del gobierno.
Néstor Pitrola - Marcelo Ramal
Néstor Pitrola - Marcelo Ramal
Ni al acto patronal agrario y de la derecha frente a la Sociedad Rural. Ni al acto del Congreso con el gobierno de los monopolios.
Quienes fuimos brutalmente reprimidos en la Plaza de Mayo el lunes 7 de julio llamamos a todos los trabajadores y a todo el pueblo argentino a no concurrir ni a la Sociedad Rural ni al Congreso a los actos convocados.
Llamamos a no retirarse de los lugares de trabajo en función del paro patronal lanzado por Moyano, porque se opone a los intereses de los trabajadores violentados por la inflación y por los topes salariales y jubilatorios oficiales. Un gobierno que les garantiza a los patrones agrarios la explotación del peón rural en negro, con leyes de la dictadura y que salarialmente está un 40% debajo de la línea de pobreza. Un gobierno que rapiña los puntos de retención para el pago de la creciente deuda externa, es decir para la banca, un gobierno socio de los monopolios mineros, petroleros, pesqueros, telefónicos y automotrices.
En Palermo se manifestará la patria sojera de terratenientes y pools de siembra, de grupos aceiteros y compañías exportadoras, que acaparó millones de toneladas de alimentos en función de una rebaja de impuestos y un aumento de precios que contribuyeron a producir con sus secuelas de encarecimiento general de alimentos; se manifestará un frente al que se suma toda la derecha argentina para reclamar más tarifazos y rebajas de impuestos al capital.
Las organizaciones reprimidas por plantear la duplicación del salario mínimo y de las jubilaciones, un seguro al desocupado de $650; la nacionalización del comercio exterior y los puertos privatizados, de la gran propiedad terrateniente para repoblar el campo argentino, llamamos a realizar asambleas por este programa en todos los barrios en los que crece la pobreza, contra los punteros; en todos los sindicatos y lugares de trabajo y estudio, para unirnos en este perspectiva de lucha independiente.
POLO OBRERO
Llamamos a no retirarse de los lugares de trabajo en función del paro patronal lanzado por Moyano, porque se opone a los intereses de los trabajadores violentados por la inflación y por los topes salariales y jubilatorios oficiales. Un gobierno que les garantiza a los patrones agrarios la explotación del peón rural en negro, con leyes de la dictadura y que salarialmente está un 40% debajo de la línea de pobreza. Un gobierno que rapiña los puntos de retención para el pago de la creciente deuda externa, es decir para la banca, un gobierno socio de los monopolios mineros, petroleros, pesqueros, telefónicos y automotrices.
En Palermo se manifestará la patria sojera de terratenientes y pools de siembra, de grupos aceiteros y compañías exportadoras, que acaparó millones de toneladas de alimentos en función de una rebaja de impuestos y un aumento de precios que contribuyeron a producir con sus secuelas de encarecimiento general de alimentos; se manifestará un frente al que se suma toda la derecha argentina para reclamar más tarifazos y rebajas de impuestos al capital.
Las organizaciones reprimidas por plantear la duplicación del salario mínimo y de las jubilaciones, un seguro al desocupado de $650; la nacionalización del comercio exterior y los puertos privatizados, de la gran propiedad terrateniente para repoblar el campo argentino, llamamos a realizar asambleas por este programa en todos los barrios en los que crece la pobreza, contra los punteros; en todos los sindicatos y lugares de trabajo y estudio, para unirnos en este perspectiva de lucha independiente.
POLO OBRERO
lunes, 14 de julio de 2008
Ni al "zoológico" del capital rural, ni al camping de la burguesía kirchnerista
Las entidades patronales del campo han llamado “al pueblo y la ciudadanía” a movilizarse frente al zoológico, en territorio de la Sociedad Rural.
Kirchner llamó a una contramarcha, según él, "en defensa de la democracia".
Una vez más, el próximo martes esos dos bloques pretenderán partir en dos al pueblo argentino.
Pero los intereses de los trabajadores no estarán presentes, ni frente al Zoológico, ni en el camping de Plaza Congreso.
Las dos marchas pelearán por una única cuestión: quién se queda con los beneficios económicos de 30 millones de toneladas de soja que los capitalistas agrarios
mantienen retenidas en reclamo de menores impuestos (retenciones) y mayores precios.
Sólo por ese regateo, las dos marchas son "antagónicas".
Ni en el Zoológico ni en Congreso se van a acordar del millón y medio de peones rurales que trabajan en negro, que no tienen vacaciones ni descanso dominical, y cuyo Estatuto de la época de Videla legitima el trabajo de los menores.
Ni en el Zoológico ni en el Congreso se dirá una palabra sobre los fraudes fiscales de los monopolios cerealeros, por la sencilla razón de que sus organizadores son socios de esos fraudes.
Tampoco mencionarán la necesidad de poner fin a la estructura oligárquica del campo, donde el 2 por ciento de los capitalistas son dueños del 65-70 por ciento de la producción, y donde los terratenientes se benefician de un precio de más de 10.000 dólares la hectárea. ¡Pero que pagan un impuesto inmobiliario sobre una valuación fiscal de 120 dólares!
El "camping" oficial planteará la "defensa de la democracia", cuando el gobierno viene capitulando, con concesiones y prebendas económicas, ante los golpistas del "Zoológico".
En el Congreso y en el Zoológico, la policía de Kirchner y los fiscales de Macri, que hace una semana reprimieron en forma salvaje una movilización independiente en Plaza de Mayo, esta vez le abrirán paso de nuevo a piquetruchos y ruralistas.
El Partido Obrero llama a los trabajadores a darle la espalda a los dos actos; a restarle apoyo a su convocatoria y a sus programas capitalistas.
Discutamos un programa de la clase obrera frente a la crisis nacional:
Por la nacionalización del comercio exterior, de los puertos privados y privatizados.
Por la nacionalización de la gran propiedad agraria y el repudio de la deuda externa.
Salario mínimo equivalente a la canasta familiar, para los trabajadores de la ciudad y del campo.
Por la derogación del estatuto videlista del peón rural.
Kirchner llamó a una contramarcha, según él, "en defensa de la democracia".
Una vez más, el próximo martes esos dos bloques pretenderán partir en dos al pueblo argentino.
Pero los intereses de los trabajadores no estarán presentes, ni frente al Zoológico, ni en el camping de Plaza Congreso.
Las dos marchas pelearán por una única cuestión: quién se queda con los beneficios económicos de 30 millones de toneladas de soja que los capitalistas agrarios
mantienen retenidas en reclamo de menores impuestos (retenciones) y mayores precios.
Sólo por ese regateo, las dos marchas son "antagónicas".
Ni en el Zoológico ni en Congreso se van a acordar del millón y medio de peones rurales que trabajan en negro, que no tienen vacaciones ni descanso dominical, y cuyo Estatuto de la época de Videla legitima el trabajo de los menores.
Ni en el Zoológico ni en el Congreso se dirá una palabra sobre los fraudes fiscales de los monopolios cerealeros, por la sencilla razón de que sus organizadores son socios de esos fraudes.
Tampoco mencionarán la necesidad de poner fin a la estructura oligárquica del campo, donde el 2 por ciento de los capitalistas son dueños del 65-70 por ciento de la producción, y donde los terratenientes se benefician de un precio de más de 10.000 dólares la hectárea. ¡Pero que pagan un impuesto inmobiliario sobre una valuación fiscal de 120 dólares!
El "camping" oficial planteará la "defensa de la democracia", cuando el gobierno viene capitulando, con concesiones y prebendas económicas, ante los golpistas del "Zoológico".
En el Congreso y en el Zoológico, la policía de Kirchner y los fiscales de Macri, que hace una semana reprimieron en forma salvaje una movilización independiente en Plaza de Mayo, esta vez le abrirán paso de nuevo a piquetruchos y ruralistas.
El Partido Obrero llama a los trabajadores a darle la espalda a los dos actos; a restarle apoyo a su convocatoria y a sus programas capitalistas.
Discutamos un programa de la clase obrera frente a la crisis nacional:
Por la nacionalización del comercio exterior, de los puertos privados y privatizados.
Por la nacionalización de la gran propiedad agraria y el repudio de la deuda externa.
Salario mínimo equivalente a la canasta familiar, para los trabajadores de la ciudad y del campo.
Por la derogación del estatuto videlista del peón rural.
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