Tres importantes debates en el interior de la provincia de Buenos Aires
muestran cómo abordan las diferentes clases y tendencias políticas
la crisis entre el gobierno y el “campo”.
Junín: los golpes contra los trabajadores
En el primero, realizado en Junín con la presencia de Néstor Pitrola, participaron docentes, empleados municipales, trabajadores de prensa, profesionales, estudiantes, desocupados organizados en el Polo Obrero, el presidente del Centro de Estudiantes de Económicas de la UNNOBA (de la Franja Morada), un disidente del partido socialista local y hasta un juez que intervino vivamente en el debate.
Se denunció un agudo desabastecimiento de alimentos y combustibles; las amenazas de despidos y suspensiones en las empresas industriales ligadas a la producción agropecuaria, especialmente los frigoríficos. A muchos de los trabajadores de estas plantas ya les han adelantado las vacaciones. Se ha parado la industria de la construcción; hay suspensiones en los supermercados. El intendente Meoni se excusó en “la crisis” para negar el aumento salarial a los municipales que ganan 520 pesos de básico, por lo que acampan frente a la Intendencia.
Los presentes indicaron que aún la escala de pobreza del peón rural es “alta” para los salarios reales de Junín. Esos topes son superados sólo en temporadas y en negro.
Frente a todas estas denuncias, Néstor Pitrola planteó un programa obrero para enfrentar la desorganización económica alentada por ambos bloques capitalistas: ningún despido ni suspensión, garantía horaria al 100%, aumento general de salarios basado en impuestos
elevados y progresivos al gran capital, nacionalización del comercio exterior y de la gran propiedad terrateniente para explotación pública con obreros rurales y pequeños chacareros en
arriendo. Veterinarios involucrados en la actividad aprobaron esta perspectiva para repoblar el campo sobre nuevas bases sociales y también para acabar con la depredación ambiental a partir de un plan agrario bajo control obrero.
En el corazón agrario bonaerense, donde el paro rural recogió un amplio apoyo popular, los asistentes compartieron la caracterización del conflicto como una disputa de dos socios de la “patria sojera”: el capital agrario y el gobierno; acordaron con que el “no a las retenciones”
no daba ninguna salida a la crisis general del modelo económico kirchnerista, y manifestaron su voluntad de comenzar un trabajo de organización en el Partido Obrero para impulsar una salida
obrera y socialista.
Baradero: la alianza de los sojeros con Monsanto
Muy distinto fue el debate en Baradero, donde en el local de la CTA polemizaron Martín Genoud (concejal de la Coalición Cívica y miembro de la Sociedad Rural local) y Guillermo Casas (del Partido Obrero).
La mayoría de los concurrentes, en este caso, fueron productores.
Genoud afirmó que la mayor porción de la rentablidad se la llevan los proveedores de insumos y que el aumento de las retenciones perjudica la capacidad económica de los chacareros para competir con los pool de siembra. Pero, en el debate, rechazó el planteo formulado por Casas de
nacionalizar los pulpos agroquímicos y los pools de siembra porque, dijo, sirvieron para “tecnificar y modernizar el trabajo en el campo”. Genoud repitió la táctica discursiva de los chacareros capitalistas que justifican el reclamo contra las retenciones como un arma para pelear contra los pulpos para, en la siguiente instancia, defender la alianza con ellos en nombre de los intereses comunes – esencialmente la expansión del cultivo más rentable, la soja.
También los productores presentes entre el público respaldaron el planteo de la unidad con Monsanto y Cargill como una necesidad para voltear las retenciones, es decir que rechazan como inverosímiles las denuncias de Mario Cafiero, para quien los exportadores expoliarían a los chacareros.
Ninguno de los que defendían el planteo sojero hizo referencia al trabajo en negro de los peones rurales o a la ley del peón rural de la dictadura.
Genoud pretende que los consumidores financien la competencia de los chacareos con los grupos más grandes, pretendiendo ignorar que la reducción de las retenciones beneficia especialmente
a los grandes. O sea que ni siquiera es cierto lo de la competencia; lo que quieren es acaparar al máximo el alza de precios de la soja. Cuando reivindica a Monsanto, el patrón sojero no dice que
los chacareros y los terratenientes no le pagan al pulpo las regalías por la semilla que utilizan, por lo que ha crecido un mercado negro de semillas modificadas, denominado ‘bolsa blanca’ (sin marca).
En resumen, el capital agrario medio se ha transformado en un consumado manipulador de la opinión pública, lo cual es siempre una medida de su conciencia de clase.
Bahía Blanca: los socios del PCR
En un debate exclusivamente ‘ruralista’ realizado en la Universidad Nacional del Sur, resultó muy interesante escuchar a Luis Eizaguirre (vicepresidente 3º de Carbap) reclamar que “hay que liberalizar la economía... y si no veamos el caso de China (sic), los progresos que ha tenido desde que abandonó el comunismo, creció la demanda”, u observar que “por suerte, con los biocombustibles, seguirá la bonanza por la venta de alimentos”, y que “hay que eliminar totalmente las retenciones, ya que si le va bien al productor, le irá bien al obrero de campo”. Fue apoyado, naturalmente, por otro participante: Joaquín Fortunati de la Asociación de Ganaderos.
Estas afirmaciones no fueron cuestionadas por el representante del PCR, Tito Corte, el partido que organizó la mesa sin invitar para nada a la izquierda que denuncia al capital sojero. Corte sí
atacó por “kirchnerista” a Daniel Dubois, militante de PO, quien denunció desde el público el trabajo en negro de los peones rurales, la ley videliana de trabajo rural y la inflación que provocaría la reducción o eliminación de las retenciones.
Daniel se encontraba entre los asistentes atendiendo a una convocatoria que había hecho días antes Jorge Altamira, en una mesa con el secretario general de la CTA, Gandolfo, para ir a polemizar con los sojeros y desenmascarar sus posiciones ante la platea estudiantil.
Luis Oviedo
(en base a informes de Julián Asiner, Guillermo Casas y Daniel Dubois)
viernes, 27 de junio de 2008
LAS DOS CARPAS DE LA ABUNDANCIA
En los últimos años, los "acampes" fueron un instrumento de la lucha popular y, en especial, de la piquetera.
Las "carpas" del Congreso son exactamente lo contrario: son mediáticas y fueron instaladas para defender intereses capitalistas.
La carpa del "campo" defiende una mayor rentabilidad para los pools de siembra y los capitalistas agrarios, a costa de los consumidores y trabajadores.
Las seis de los piqueteros "K" defienden a un gobierno que paga la deuda externa y gasta 12.000 millones de dólares en subsidiar el tipo de cambio para beneficio de los monopolios exportadores.
Las carpas, dicen, pretenden apuntalar la "discusión parlamentaria del conflicto con el campo".
Es verdad, son la expresión de una división de la clase capitalista y de una crisis política.La expulsión de Urquía de la comisión de presupuesto del Senado por orden de Cristina Kirchner marca un tambaleo del frente político oficial.
De todos modos, esa discusión no existe: hay un intenso ejercicio de presiones por parte de los grandes grupos capitalistas y de las principales trenzas políticas que los representan. Los acampes populares son, siempre, hostigados o perseguidos por la fuerza pública.
Estas carpas, en cambio, corrieron otra suerte: la del ‘campo' cuenta con el permiso de Macri; las del gobierno con la protección de la Federal.
¡Qué distinto fue el ‘tratamiento' que recibieron los trabajadores del Casino, los cartoneros de Belgrano, las cooperativas de vivienda porteñas o los vendedores ambulantes!
El pueblo mira, con sorna y con bronca, a estas carpas que cuestan 7.000 pesos de alquiler diario.
Mientras sigue esta pelea entre las "carpas de la abundancia", la canasta popular ha subido un 15 ó 20%.
Los trabajadores necesitan otro rumbo: intervenir en esta crisis con una política propia.
Para esto tenemos que organizar reuniones, plenarios y asambleas, y sacar pronunciamientos.
Hacer un recuento de fuerzas para salir a manifestarnos en forma independiente por nuestro programa: nacionalizar el comercio exterior, los puertos privatizados y la gran propiedad agraria; abrir los libros de las empresas capitalistas y luchar por el control obrero de los grandes monopolios; imponer un salario igual a la canasta familiar para los trabajadores y los jubilados de la ciudad y del campo.
Las "carpas" del Congreso son exactamente lo contrario: son mediáticas y fueron instaladas para defender intereses capitalistas.
La carpa del "campo" defiende una mayor rentabilidad para los pools de siembra y los capitalistas agrarios, a costa de los consumidores y trabajadores.
Las seis de los piqueteros "K" defienden a un gobierno que paga la deuda externa y gasta 12.000 millones de dólares en subsidiar el tipo de cambio para beneficio de los monopolios exportadores.
Las carpas, dicen, pretenden apuntalar la "discusión parlamentaria del conflicto con el campo".
Es verdad, son la expresión de una división de la clase capitalista y de una crisis política.La expulsión de Urquía de la comisión de presupuesto del Senado por orden de Cristina Kirchner marca un tambaleo del frente político oficial.
De todos modos, esa discusión no existe: hay un intenso ejercicio de presiones por parte de los grandes grupos capitalistas y de las principales trenzas políticas que los representan. Los acampes populares son, siempre, hostigados o perseguidos por la fuerza pública.
Estas carpas, en cambio, corrieron otra suerte: la del ‘campo' cuenta con el permiso de Macri; las del gobierno con la protección de la Federal.
¡Qué distinto fue el ‘tratamiento' que recibieron los trabajadores del Casino, los cartoneros de Belgrano, las cooperativas de vivienda porteñas o los vendedores ambulantes!
El pueblo mira, con sorna y con bronca, a estas carpas que cuestan 7.000 pesos de alquiler diario.
Mientras sigue esta pelea entre las "carpas de la abundancia", la canasta popular ha subido un 15 ó 20%.
Los trabajadores necesitan otro rumbo: intervenir en esta crisis con una política propia.
Para esto tenemos que organizar reuniones, plenarios y asambleas, y sacar pronunciamientos.
Hacer un recuento de fuerzas para salir a manifestarnos en forma independiente por nuestro programa: nacionalizar el comercio exterior, los puertos privatizados y la gran propiedad agraria; abrir los libros de las empresas capitalistas y luchar por el control obrero de los grandes monopolios; imponer un salario igual a la canasta familiar para los trabajadores y los jubilados de la ciudad y del campo.
VIGILIA, MOVILIZACION Y ACTO MASIVO EN EL PUENTE PUEYRREDON A SEIS AÑOS DE LA MASACRE DE AVELLANEDA
En conferencia de prensa realizada en la estación Avellaneda, el movimiento piquetero convocó a una movilización y acto en el puente Pueyrredón, que comenzará con una concentración a las 11 horas y una marcha al puente a partir de las 12 horas para realizar un acto encabezado por organizaciones piqueteras y familiares de las víctimas, al que fueron invitadas organizaciones obreras, estudiantiles y de derechos humanos. A las 18 horas de hoy, 25 de junio, empezará una vigilia de los convocantes.
Néstor Pitrola declaró a los medios presentes que "se sumaron más organizaciones, totalizando más de 30 convocantes, pertenecientes al arco independiente del gobierno K. El puente estará cortado -señaló Pitrola- por la masividad que ha tomado esta convocatoria, lo cual tiene que ver con el enorme crecimiento de la pobreza debido a la carestía, por la vuelta del hambre en los barrios más sumergidos y el derrumbe de la asistencia social estatal, por ejemplo en los comedores escolares".
Pitrola destacó que el documento "reclamará acabar con el aparato de represión que mató a Darío y Maxi, con esa bonaerense responsable de la desaparición de López, de la cárcel con libertad de Fanchiotti y exigirá castigo a los responsables políticos que hoy revistan en el gobierno (Solá, Aníbal Fernández) desde donde se ejerce la política de encubrimiento".
Pitrola atacó a Duhalde, responsable máximo de la masacre de Avellaneda que, dijo, "irrumpe en la situación política para absolver a la Sociedad Rural que estuvo en todos los golpes y también exigió con el FMI y con el gran capital, despejar de piqueteros la calles y rutas en el 2002. Duhalde y Kirchner son responsables de la patria exportadora y sojera que hoy estalla contra el bolsillo popular, basada en la devaluación, el sudor y la explotación del trabajador de la ciudad y el campo", remató Pitrola.
POLO OBRERO
Néstor Pitrola declaró a los medios presentes que "se sumaron más organizaciones, totalizando más de 30 convocantes, pertenecientes al arco independiente del gobierno K. El puente estará cortado -señaló Pitrola- por la masividad que ha tomado esta convocatoria, lo cual tiene que ver con el enorme crecimiento de la pobreza debido a la carestía, por la vuelta del hambre en los barrios más sumergidos y el derrumbe de la asistencia social estatal, por ejemplo en los comedores escolares".
Pitrola destacó que el documento "reclamará acabar con el aparato de represión que mató a Darío y Maxi, con esa bonaerense responsable de la desaparición de López, de la cárcel con libertad de Fanchiotti y exigirá castigo a los responsables políticos que hoy revistan en el gobierno (Solá, Aníbal Fernández) desde donde se ejerce la política de encubrimiento".
Pitrola atacó a Duhalde, responsable máximo de la masacre de Avellaneda que, dijo, "irrumpe en la situación política para absolver a la Sociedad Rural que estuvo en todos los golpes y también exigió con el FMI y con el gran capital, despejar de piqueteros la calles y rutas en el 2002. Duhalde y Kirchner son responsables de la patria exportadora y sojera que hoy estalla contra el bolsillo popular, basada en la devaluación, el sudor y la explotación del trabajador de la ciudad y el campo", remató Pitrola.
POLO OBRERO
sábado, 21 de junio de 2008
CONTRA EL GOLPE Y CONTRA EL AUTO-GOLPE
Cristina Kirchner anunció el martes que enviaría el proyecto de retenciones al Congreso.
Pero al otro día, en Plaza de Mayo, dijo que las retenciones no eran el centro de la crisis.
Dijo que el tema era el cuestionamiento a la democracia y a la Constitución por cuatro entidades o individuos que no habían sido elegidos por nadie.
Dejó así en evidencia que sus propias intenciones al convocar al Congreso tampoco tienen que ver con las retenciones.
Por eso, al cabo de una semana ‘agitada', el gobierno sigue lanzando gritos de guerra y la patronal sojera vuelve a declarar el boicot al embarque de granos.
Estamos ante una crisis política, o sea de poder.
Los ruralistas, para imponerse, deben dar vuelta a una parte del peronismo, como ya está ocurriendo, y enfrentar al Congreso contra la Presidencia.
El kirchnerismo busca lo contrario: poner al Congreso contra el lock-out rural o, en su defecto, dirimir la crisis con un plebiscito.
La política de la ‘oposición' lleva a un golpe, ‘democrático', claro, y la del oficialismo a un autogolpe, más ‘democrático' aún.
Ambos bandos tratan de movilizar al resto de la clase capitalista y a una parte del pueblo para su lado.
Las víctimas de un golpe ‘democrático' y de un autogolpe igualmente ‘democrático' serán los trabajadores.
Los golpistas descargarán el precio internacional de los alimentos sobre los consumidores y lo mismo harán con el petróleo, la energía, el transporte.
Los autogolpistas impondrán mayores techos salariales y esconderán la inflación con el truchaje a cargo del Indek, mientras intentarán proseguir por el rumbo ya emprendido del aumento de los combustibles, los alimentos, el transporte.
Por eso es tan importante que los trabajadores intervengan en esta crisis con una política propia, que plantee la nacionalización de los grandes pulpos del agro y del comercio exterior, de la banca y de los monopolios que se quedan con la casi totalidad de las ganancias del campo.
De este modo, abriremos una vía de desarrollo nacional bajo la dirección de las masas. En lugar de esto, las burocracias de la CGT y la CTA se han juntado para el peor de los objetivos: apoyar al gobierno y a su auto-golpe.
Pero en el seno de la burocracia están operando los golpistas, desde el ‘ruralista' Venegas a la patota que comanda Barrionuevo.
El miércoles, una gran fracción de la burocracia saboteó el acto oficialista, incluidos sindicatos que ofician de kirchneristas.
La burocracia sindical no solamente traiciona nuestros intereses inmediatos: está conspirando con la patronal para imponer salidas anti-obreras y la dictadura civil que emerge de cualquier éxito golpista o auto-golpista.
Deliberemos en nuestros lugares de trabajo y de estudio sobre la crisis, en los sindicatos y organizaciones sociales y estudiantiles, y fijemos una posición independiente que sirva para intervenir, movilizarnos y derrotar a los explotadores.
La mayoría popular está fatigada y golpeada por esta pelea capitalista; convirtamos el fastidio popular en un arma de movilización de los trabajadores.
Pero al otro día, en Plaza de Mayo, dijo que las retenciones no eran el centro de la crisis.
Dijo que el tema era el cuestionamiento a la democracia y a la Constitución por cuatro entidades o individuos que no habían sido elegidos por nadie.
Dejó así en evidencia que sus propias intenciones al convocar al Congreso tampoco tienen que ver con las retenciones.
Por eso, al cabo de una semana ‘agitada', el gobierno sigue lanzando gritos de guerra y la patronal sojera vuelve a declarar el boicot al embarque de granos.
Estamos ante una crisis política, o sea de poder.
Los ruralistas, para imponerse, deben dar vuelta a una parte del peronismo, como ya está ocurriendo, y enfrentar al Congreso contra la Presidencia.
El kirchnerismo busca lo contrario: poner al Congreso contra el lock-out rural o, en su defecto, dirimir la crisis con un plebiscito.
La política de la ‘oposición' lleva a un golpe, ‘democrático', claro, y la del oficialismo a un autogolpe, más ‘democrático' aún.
Ambos bandos tratan de movilizar al resto de la clase capitalista y a una parte del pueblo para su lado.
Las víctimas de un golpe ‘democrático' y de un autogolpe igualmente ‘democrático' serán los trabajadores.
Los golpistas descargarán el precio internacional de los alimentos sobre los consumidores y lo mismo harán con el petróleo, la energía, el transporte.
Los autogolpistas impondrán mayores techos salariales y esconderán la inflación con el truchaje a cargo del Indek, mientras intentarán proseguir por el rumbo ya emprendido del aumento de los combustibles, los alimentos, el transporte.
Por eso es tan importante que los trabajadores intervengan en esta crisis con una política propia, que plantee la nacionalización de los grandes pulpos del agro y del comercio exterior, de la banca y de los monopolios que se quedan con la casi totalidad de las ganancias del campo.
De este modo, abriremos una vía de desarrollo nacional bajo la dirección de las masas. En lugar de esto, las burocracias de la CGT y la CTA se han juntado para el peor de los objetivos: apoyar al gobierno y a su auto-golpe.
Pero en el seno de la burocracia están operando los golpistas, desde el ‘ruralista' Venegas a la patota que comanda Barrionuevo.
El miércoles, una gran fracción de la burocracia saboteó el acto oficialista, incluidos sindicatos que ofician de kirchneristas.
La burocracia sindical no solamente traiciona nuestros intereses inmediatos: está conspirando con la patronal para imponer salidas anti-obreras y la dictadura civil que emerge de cualquier éxito golpista o auto-golpista.
Deliberemos en nuestros lugares de trabajo y de estudio sobre la crisis, en los sindicatos y organizaciones sociales y estudiantiles, y fijemos una posición independiente que sirva para intervenir, movilizarnos y derrotar a los explotadores.
La mayoría popular está fatigada y golpeada por esta pelea capitalista; convirtamos el fastidio popular en un arma de movilización de los trabajadores.
Repercusiones de la visita de Pitrola a Junín
Diario La Verdad, sábado 20 de junio
Dirigente de izquierda
Pitrola habló sobre la tercera posición del PO frente al conflicto del campo
El dirigente del Partido Obrero, Néstor Pitrola, expuso en Junín la posición del sector sobre la tercera posición en el conflicto campo-Gobierno, señalando que “los trabajadores y el pueblo consumidor somos rehenes de una múltiple disputa capitalista”. El jueves por la tarde ofreció una charla pública acerca de la situación política nacional, titulada: "Frente al conflicto campo-Gobierno, ¿qué debemos hacer los trabajadores?”, en la sede de la UNNOBA.
En declaraciones realizadas en nuestro medio, el dirigente observó que “la mayoría trabajadora está harta de esta disputa y no está con el campo ni con el Gobierno, sino expectante mirando como un partido de tenis”, a la vez que remarcó que “está creciendo la conciencia de que el jamón del sándwich será finalmente el pueblo trabajador”. Asimismo, explicó que “creemos que hay una disputa por una renta del capital agrario y un Gobierno que se queda con parte de esta renta, pero desde un Estado que gasta todo el dinero del presupuesto público para pagar una deuda externa que cada día es un poco mayor y redistribuir en otros sectores del capital”. “Estos sectores no tienen una salida para los grandes problemas que aquejan a la mayoría nacional”, añadió, expresando que “el Gobierno está ocultando problemas de fondo y el conflicto con el agro es un emergente del agotamiento del modelo kirchnerista”.
Solidaridad
En lo que hace a las consecuencias para las personas del conflicto del campo, Pitrola dijo que desde el PO “hemos sido solidarios, sin compartir el reclamo por las retenciones, con los ruralistas cuando los pusieron presos o les iniciaron causas judiciales, como a Margarita Stolbizer, porque no se pueden resolver así los grandes problemas sociales”. “Nosotros defendemos el derecho de los vecinos de organizarse y reclamar por lo suyo”, agregó.
Indices sociales
“El Gobierno está tratando de disciplinar a todas las provincias en maniobras para alterar los índices sociales, que empiezan a ser agudos y críticos”, aseguró Pitrola. El dirigente indicó que “la Argentina sumó 2 millones más de pobres en el último año, que tiene 11 millones en total contra los 7 que dice el INDEC”, remarcando que “esta pobreza y desnutrición es consecuencia de este enorme deterioro social, anterior al conflicto con el campo”.
Dirigente de izquierda
Pitrola habló sobre la tercera posición del PO frente al conflicto del campo
El dirigente del Partido Obrero, Néstor Pitrola, expuso en Junín la posición del sector sobre la tercera posición en el conflicto campo-Gobierno, señalando que “los trabajadores y el pueblo consumidor somos rehenes de una múltiple disputa capitalista”. El jueves por la tarde ofreció una charla pública acerca de la situación política nacional, titulada: "Frente al conflicto campo-Gobierno, ¿qué debemos hacer los trabajadores?”, en la sede de la UNNOBA.
En declaraciones realizadas en nuestro medio, el dirigente observó que “la mayoría trabajadora está harta de esta disputa y no está con el campo ni con el Gobierno, sino expectante mirando como un partido de tenis”, a la vez que remarcó que “está creciendo la conciencia de que el jamón del sándwich será finalmente el pueblo trabajador”. Asimismo, explicó que “creemos que hay una disputa por una renta del capital agrario y un Gobierno que se queda con parte de esta renta, pero desde un Estado que gasta todo el dinero del presupuesto público para pagar una deuda externa que cada día es un poco mayor y redistribuir en otros sectores del capital”. “Estos sectores no tienen una salida para los grandes problemas que aquejan a la mayoría nacional”, añadió, expresando que “el Gobierno está ocultando problemas de fondo y el conflicto con el agro es un emergente del agotamiento del modelo kirchnerista”.
Solidaridad
En lo que hace a las consecuencias para las personas del conflicto del campo, Pitrola dijo que desde el PO “hemos sido solidarios, sin compartir el reclamo por las retenciones, con los ruralistas cuando los pusieron presos o les iniciaron causas judiciales, como a Margarita Stolbizer, porque no se pueden resolver así los grandes problemas sociales”. “Nosotros defendemos el derecho de los vecinos de organizarse y reclamar por lo suyo”, agregó.
Indices sociales
“El Gobierno está tratando de disciplinar a todas las provincias en maniobras para alterar los índices sociales, que empiezan a ser agudos y críticos”, aseguró Pitrola. El dirigente indicó que “la Argentina sumó 2 millones más de pobres en el último año, que tiene 11 millones en total contra los 7 que dice el INDEC”, remarcando que “esta pobreza y desnutrición es consecuencia de este enorme deterioro social, anterior al conflicto con el campo”.
Se realizó la charla sobre el conflicto agrario con Néstor Pitrola
Imágenes de la charla-debate "Frente al conflicto 'Campo'-Gobierno, ¿qué debemos hacer los trabajadores?", publicadas por Diario Junín - Edición digital. La charla, a la que asistieron más de treinta personas, entre vecinos, trabajadores, profecionales, estudiantes y desocupados, tuvo lugar en la UNNOBA, el jueves 19 de junio.






domingo, 15 de junio de 2008
El PARTIDO OBRERO REPUDIA LA REPRESION EN GUALEGUAYCHU
Libertad inmediata a De Angelis y demás detenidos
Repudiamos la brutal represión desatada en Gualeguaychú por parte de la gendarmería, bajo las órdenes del gobierno nacional. Después de haber fracasado por completo en querer usar a los transportistas contra los piquetes agrarios, el gobierno kirchnerista ha apelado a la represión abierta.
Reclamamos la inmediata libertad de De Angelis y de todos los ruralistas detenidos, y la anulación de todo proceso judicial contra ellos.
Repudiamos la brutal represión desatada en Gualeguaychú por parte de la gendarmería, bajo las órdenes del gobierno nacional. Después de haber fracasado por completo en querer usar a los transportistas contra los piquetes agrarios, el gobierno kirchnerista ha apelado a la represión abierta.
Reclamamos la inmediata libertad de De Angelis y de todos los ruralistas detenidos, y la anulación de todo proceso judicial contra ellos.
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