viernes, 27 de junio de 2008

Junín, Baradero y Bahía Blanca: La pelea del ‘campo’ y el gobierno en debate

Tres importantes debates en el interior de la provincia de Buenos Aires
muestran cómo abordan las diferentes clases y tendencias políticas
la crisis entre el gobierno y el “campo”.

Junín: los golpes contra los trabajadores
En el primero, realizado en Junín con la presencia de Néstor Pitrola, participaron docentes, empleados municipales, trabajadores de prensa, profesionales, estudiantes, desocupados organizados en el Polo Obrero, el presidente del Centro de Estudiantes de Económicas de la UNNOBA (de la Franja Morada), un disidente del partido socialista local y hasta un juez que intervino vivamente en el debate.
Se denunció un agudo desabastecimiento de alimentos y combustibles; las amenazas de despidos y suspensiones en las empresas industriales ligadas a la producción agropecuaria, especialmente los frigoríficos. A muchos de los trabajadores de estas plantas ya les han adelantado las vacaciones. Se ha parado la industria de la construcción; hay suspensiones en los supermercados. El intendente Meoni se excusó en “la crisis” para negar el aumento salarial a los municipales que ganan 520 pesos de básico, por lo que acampan frente a la Intendencia.
Los presentes indicaron que aún la escala de pobreza del peón rural es “alta” para los salarios reales de Junín. Esos topes son superados sólo en temporadas y en negro.
Frente a todas estas denuncias, Néstor Pitrola planteó un programa obrero para enfrentar la desorganización económica alentada por ambos bloques capitalistas: ningún despido ni suspensión, garantía horaria al 100%, aumento general de salarios basado en impuestos
elevados y progresivos al gran capital, nacionalización del comercio exterior y de la gran propiedad terrateniente para explotación pública con obreros rurales y pequeños chacareros en
arriendo. Veterinarios involucrados en la actividad aprobaron esta perspectiva para repoblar el campo sobre nuevas bases sociales y también para acabar con la depredación ambiental a partir de un plan agrario bajo control obrero.
En el corazón agrario bonaerense, donde el paro rural recogió un amplio apoyo popular, los asistentes compartieron la caracterización del conflicto como una disputa de dos socios de la “patria sojera”: el capital agrario y el gobierno; acordaron con que el “no a las retenciones”
no daba ninguna salida a la crisis general del modelo económico kirchnerista, y manifestaron su voluntad de comenzar un trabajo de organización en el Partido Obrero para impulsar una salida
obrera y socialista.

Baradero: la alianza de los sojeros con Monsanto
Muy distinto fue el debate en Baradero, donde en el local de la CTA polemizaron Martín Genoud (concejal de la Coalición Cívica y miembro de la Sociedad Rural local) y Guillermo Casas (del Partido Obrero).
La mayoría de los concurrentes, en este caso, fueron productores.
Genoud afirmó que la mayor porción de la rentablidad se la llevan los proveedores de insumos y que el aumento de las retenciones perjudica la capacidad económica de los chacareros para competir con los pool de siembra. Pero, en el debate, rechazó el planteo formulado por Casas de
nacionalizar los pulpos agroquímicos y los pools de siembra porque, dijo, sirvieron para “tecnificar y modernizar el trabajo en el campo”. Genoud repitió la táctica discursiva de los chacareros capitalistas que justifican el reclamo contra las retenciones como un arma para pelear contra los pulpos para, en la siguiente instancia, defender la alianza con ellos en nombre de los intereses comunes – esencialmente la expansión del cultivo más rentable, la soja.
También los productores presentes entre el público respaldaron el planteo de la unidad con Monsanto y Cargill como una necesidad para voltear las retenciones, es decir que rechazan como inverosímiles las denuncias de Mario Cafiero, para quien los exportadores expoliarían a los chacareros.
Ninguno de los que defendían el planteo sojero hizo referencia al trabajo en negro de los peones rurales o a la ley del peón rural de la dictadura.
Genoud pretende que los consumidores financien la competencia de los chacareos con los grupos más grandes, pretendiendo ignorar que la reducción de las retenciones beneficia especialmente
a los grandes. O sea que ni siquiera es cierto lo de la competencia; lo que quieren es acaparar al máximo el alza de precios de la soja. Cuando reivindica a Monsanto, el patrón sojero no dice que
los chacareros y los terratenientes no le pagan al pulpo las regalías por la semilla que utilizan, por lo que ha crecido un mercado negro de semillas modificadas, denominado ‘bolsa blanca’ (sin marca).
En resumen, el capital agrario medio se ha transformado en un consumado manipulador de la opinión pública, lo cual es siempre una medida de su conciencia de clase.

Bahía Blanca: los socios del PCR
En un debate exclusivamente ‘ruralista’ realizado en la Universidad Nacional del Sur, resultó muy interesante escuchar a Luis Eizaguirre (vicepresidente 3º de Carbap) reclamar que “hay que liberalizar la economía... y si no veamos el caso de China (sic), los progresos que ha tenido desde que abandonó el comunismo, creció la demanda”, u observar que “por suerte, con los biocombustibles, seguirá la bonanza por la venta de alimentos”, y que “hay que eliminar totalmente las retenciones, ya que si le va bien al productor, le irá bien al obrero de campo”. Fue apoyado, naturalmente, por otro participante: Joaquín Fortunati de la Asociación de Ganaderos.
Estas afirmaciones no fueron cuestionadas por el representante del PCR, Tito Corte, el partido que organizó la mesa sin invitar para nada a la izquierda que denuncia al capital sojero. Corte sí
atacó por “kirchnerista” a Daniel Dubois, militante de PO, quien denunció desde el público el trabajo en negro de los peones rurales, la ley videliana de trabajo rural y la inflación que provocaría la reducción o eliminación de las retenciones.
Daniel se encontraba entre los asistentes atendiendo a una convocatoria que había hecho días antes Jorge Altamira, en una mesa con el secretario general de la CTA, Gandolfo, para ir a polemizar con los sojeros y desenmascarar sus posiciones ante la platea estudiantil.

Luis Oviedo
(en base a informes de Julián Asiner, Guillermo Casas y Daniel Dubois)