viernes, 13 de junio de 2008
La construcción de la "patria sojera"*
El argumento más reiterado del gobierno para justificar el incremento de las retenciones a las exportaciones agropecuarias, e incluso convertirlas en móviles, es la necesidad de capturar las rentas extraordinarias que estaría obteniendo la patronal del campo, en especial la sojera. Los defensores de este planteo ni siquiera se incomodan cuando se les recuerda que el gobierno ha usado los ingresos fiscales de esas rentas para subsidiar a otros sectores del capital nacional. Solamente en 2007, los 16.000 millones de pesos recaudados por las retenciones a la exportación granaria fueron girados a "los sectores privados de servicios y transporte" en un ciento por ciento (informe Estudios Bein). Además, tenemos la cuenta de la deuda externa, que crece en la misma medida en que avanza el desendeudamiento. Cuando algún kirchnerista más desinhibido recoge el guante de esta denuncia, su respuesta es que esta circunstancia no cuestiona la necesidad misma de capturar las rentas agropecuarias por medio de retenciones.
El tema de la distribución de las ganancias del campo caracteriza muy bien la naturaleza intercapitalista del conflicto en curso. Pero incluso esto no es lo fundamental. Mucho más importante todavía es la responsabilidad del gobierno en la creación de la renta agraria extraordinaria que se distribuye entre capitalistas; o sea, en el enriquecimiento inusitado de los ‘piquetes de la abundancia'. Es el punto que evade contestar hasta el más ‘nacional y popular' de los partidarios del oficialismo.
Este desarrollo de la ‘patria sojera' es consecuencia, en primer lugar, de la devaluación de la moneda y del ‘dólar alto'. La ‘patria sojera' y sus beneficios extraordinarios ha sido construida por el gobierno que invoca la ‘redistribución de los ingresos'. El establecimiento de las retenciones es un subproducto de la devaluación extraordinaria del peso. El ciclo duhaldo-kirchnerista no inventó nada: desde que fueron establecidos los derechos de exportación en la Constitución Nacional, su función fue habilitar, en primer lugar, el premio de un ‘peso competitivo' para las exportaciones agrarias. Fue la condición de la moneda argentina luego de la crisis de 1890 hasta 1914: creó de nuevo una renta agraria extraordinaria y llenó las arcas del Estado para pagar la deuda externa de la época, tal como viene ocurriendo desde la crisis de 2001. Las retenciones fueron establecidas por Federico Pinedo, un típico representante de la oligarquía, cuando devaluó el peso en 1959; por Martínez de Hoz en 1962 y por Krieger Vasena, un representante del pulpo internacional de la carne, Deltec, en 1967. Ha sido un instrumento histórico de la oligarquía para ‘regular' la devaluación de la moneda y usar los mayores ingresos fiscales para pagar la deuda externa.
La devaluación del peso avaló también la extensión de la frontera agraria para la soja, al habilitar la formación de una renta agraria diferencial. Pero aquí el oficialismo fue más lejos todavía, pues favoreció la expulsión de campesinos y la tala de bosques, como se puede comprobar en Salta, Chaco, Santiago del Estero y Formosa. El kirchnerista Urtubey acaba de cesantear a su ministra de Medio Ambiente por haber osado limitar esa tala. En la misma línea, el gobierno ‘nacional y popular' ha mantenido la legislación laboral de la dictadura para los peones del campo y ni qué decir de la vista gorda ante el trabajo en negro. En materia impositiva ha conservado la piedra basal del cavallismo: el financiamiento del presupuesto por medio de los impuestos al consumo, mientras el inmobiliario rural es cobrado sobre una tasación fiscal que es ochenta veces inferior al precio venal de la tierra. La ‘patria sojera' ha sido construida políticamente por el gobierno actual. Si falta alguna prueba adicional, ahí están los puertos privatizados de la Hidrovía, que le otorgan a los pulpos exportadores el control económico del excedente agrario y una capacidad enorme de evasión impositiva (y de retenciones), y el control político de los municipios vecinos. Esto es lo esencial: las condiciones de producción del negocio sojero, porque son estas condiciones las que determinan las de la distribución del excedente económico, no al revés. A los nostálgicos del Instituto Argentino de Promoción del Intercambio (Iapi), que afirman sin fundamentos que sirvió para distribuir las rentas, habría que recordarles que concluyó su vida con un déficit gigantesco financiado por el Banco Central, y una inflación enorme derivada de ello, debido a los subsidios que se vio obligado a darle al ‘campo' cuando los precios internacionales del agro cayeron estrepitosamente, a partir de 1948.
El establecimiento de las retenciones móviles no desmiente sino que confirma todo lo anterior. Es notorio para cualquiera que los economistas del kirchnerismo y la ‘burguesía nacional', cuya ‘reconstrucción' fue convertida en su meta estratégica, vienen reclamando un ‘service' al ‘modelo productivo', o sea una nueva devaluación del peso. Lo intentó, en su breve paso por el gobierno, el ex ministro Lousteau, lo que llevó el dólar a más de 3,20 pesos. En el marco inflacionario actual - alrededor del 30% anual- , una nueva devaluación exigiría otro retoque de las retenciones. El mayor ingreso fiscal serviría para hacer frente a la mayor carga de subsidios que reciben los capitalistas del transporte y de la energía.
El régimen sojero, antes que una novedad en la canasta granaria argentina, es un modelo social de concentración del capital financiero en el campo, expulsión de los campesinos, penetración de las multinacionales de los insumos químicos que devastan el suelo y una mayor superexplotación del obrero rural. La ‘clase media' capitalista, a la que hizo referencia el ex presidente Kirchner, es un factor secundario en este proceso porque opera, como también ocurre en la industria, como ‘tercerizada' de las actividades de los ‘pool de siembra' o de los monopolios agroquímicos, o sea que no constituyen un factor independiente, como lo fueron, para poner un ejemplo, los ‘farmers' norteamericanos en el siglo XIX.
La crisis alimentaria mundial potencia la deformación económica del agro argentino. Los operadores en los mercados de futuros son también los capitales financieros que arman los fideicomisos agrarios. Manejan a su antojo las dos puntas del negocio. La construcción sojera del kirchnerismo ha acentuado la dependencia nacional como ni siquiera lo hubieran soñado los entreguistas del menemismo.
En oposición a los dos polos coyunturalmente enfrentados de la patria capitalista sojera, es necesario plantear una revolución agraria, mediante la nacionalización de la gran producción agraria, del comercio exterior, de los puertos privatizados y el desarrollo de una industria nacional de biotecnología. La ‘maldición' no reside en la soja sino en el régimen social agrario que han consolidado las fuerzas económicas dominantes y el Estado.
Jorge Altamira
martes, 10 de junio de 2008
El PO frente al discurso de la presidenta
La presidenta improvisó. El "fondo de redistribución" será variable, como lo son las retenciones. Es decir que las obras anunciadas están condicionadas a un fondo de base incierta, lo que vuelve inviable su ejecución. De paso, el gobierno confesó que no tiene ningún plan sanitario (el Plan Federal de Viviendas se encuentra paralizado), y que sacó de la manga estos anuncios sólo como parte de su pelea con las patronales del campo. Lo más probable es que el "fondo" vaya a cubrir los déficits fiscales de las provincias, en muchos casos endeudadas con la banca extrajera igual que el Estado nacional. Mientras avanza la carestía galopante, la caída de los salarios y la pobreza en todo el país, la presidenta usó la cadena nacional para hacer un saludo a la bandera.
domingo, 8 de junio de 2008
Primeras repercusiones por la llegada de Néstor Pitrola a Junín
Líder del PO
Pitrola visita Junín
Néstor Pitrola, dirigente nacional del Partido Obrero y del Polo Obrero, visitará Junín el próximo jueves 19, para explicar su posición frente a la crisis política nacional, en una charla que dará en la sede de la UNNOBA bajo el título de: “Conflicto ‘Campo’ – Gobierno, ¿qué debemos hacer los trabajadores?”.
Según su punto de vista, el enfrentamiento entre el Poder Ejecutivo y los ruralistas tiene como principal ausente las necesidades del pueblo trabajador. “Se trata de una pelea entre dos sectores capitalistas, en disputa por una renta extraordinaria, generada por los altos precios internacionales de los alimentos”, sostiene Pitrola. El ex candidato a gobernador ve de un lado a la gestión de Cristina Fernández de Kirchner, que “bajo la excusa de `redistribuir la riqueza´ sube las retenciones para poder afrontar los pagos de la deuda y subsidiar a empresarios amigos”. “Del otro lado, los ruralistas dicen que si le va bien al campo le va bien a todos”. Sin embargo no pueden afirmar lo mismo los obreros rurales, que a pesar del boom agrícola siguen siendo los trabajadores más explotados y con el peor salario del país. En realidad, el boom agrícola ha significado en Junín una verdadera depredación laboral y ambiental”, afirma Pitrola.
En consecuencia, la conclusión del referente del PO indica que ni los K ni los ruralistas tienen una salida para las necesidades populares. “Más que nunca, llamamos a hacer oír nuestra voz, hacer emerger una tercera posición, la que represente al pueblo, a los trabajadores de la ciudad y el campo. A través nuestro, el Partido Obrero presentará un programa obrero y socialista de salida a la crisis actual”, promete Pitrola antes de su llegada a nuestra ciudad.
viernes, 6 de junio de 2008
"El Gobierno y la patronal sojera están hundiendo al país en el caos"
"El Gobierno y la patronal sojera están hundiendo al país en el caos - que cesen los sabotajes y el desabastecimiento y se convoque a una discusión con agenda pública y participación de los trabajadores".
En estos términos definió Jorge Altamira el agravamiento del conflicto agrario, al cual caracterizó como "una pugna de intereses capitalistas enfrentados que sin embargo coinciden en el apoyo a un modelo de explotación sojera que expulsa campesinos, contamina el suelo, destruye los bosques y superexplota al trabajador del campo".
Para Altamira "el gobierno está utilizando el paro de los transportistas en forma provocadora para polarizar aun más los términos de la crisis, sin importarle el daño que causa a la economía popular". El Partido Obrero, dice Altamira, "rechaza las provocaciones de uno y otro lado, pero también señala que el ‘diálogo' es un callejón sin salida para esta crisis". "Es necesario un debate con agenda pública", dice, "de modo que los trabajadores y otros sectores sociales puedan intervenir en función de una perspectiva propia que no sea la de los intereses capitalistas agrarios o de la llamada ‘burguesía nacional' kirchnerista".
jueves, 5 de junio de 2008
Comunicado de prensa: Néstor Pitrola en Junín
Será el jueves 19 de junio, a las 19.30 hs en la UNNOBA (Jorge Newbery y Rivadavia).
Néstor Pitrola, dirigente nacional del Partido Obrero y del Polo Obrero, visitará el próximo jueves 19 de junio la ciudad de Junín, para explicar su posición frente a la crisis política nacional, en una charla que dará en la sede de la UNNOBA bajo el título de: “Conflicto ‘Campo’ – Gobierno, ¿qué debemos hacer los trabajadores?”.
El enfrentamiento entre el gobierno y los ruralistas tiene como principal ausente las necesidades del pueblo trabajador. Se trata de una pelea entre dos sectores capitalistas, en disputa por una renta extraordinaria, generada por los altos precios internacionales de los alimentos.
De un lado, está el gobierno que bajo la excusa de “redistribuir la riqueza” sube las retenciones para poder afrontar los pagos de la deuda y subsidiar a empresarios amigos. Mientras tanto, los juninenses no vemos más que el deterioro alarmante de nuestras escuelas, hospitales y viviendas.
Del otro lado, los ruralistas dicen que “si le va bien al campo le va bien a todos”. Sin embargo no pueden afirmar lo mismo los obreros rurales, que a pesar del boom agrícola siguen siendo los trabajadores más explotados y con el peor salario del país. En realidad, el boom agrícola ha significado en Junín una verdadera depredación laboral y ambiental.
Las principales consecuencias de esta crisis las estamos pagando los trabajadores con la inflación y las suspensiones (frigoríficos y supermercados). Las verdaderas “retenciones móviles” las sufrimos los que día a día vemos que nuestro salario se desvaloriza, mientras la canasta básica aumenta y el hambre vuelve a los barrios.
Ni los K ni los ruralistas tienen una salida para las necesidades populares. Más que nunca, llamamos a hacer oír nuestra voz, hacer emerger una tercera posición, la que represente al pueblo, a los trabajadores de la ciudad y el campo. A través de Néstor Pitrola, el Partido Obrero presentará un programa obrero y socialista de salida a la crisis actual. Por salarios acordes al costo de la canasta familiar, indexados mes a mes según la inflación; por la reapertura de las paritarias y un doble aguinaldo en junio; por la nacionalización de las grandes explotaciones agrarias, los pulpos exportadores, los puertos privados, y el comercio exterior; por un aumento inmediato para los presupuestos de educación, salud, vivienda y asistencia social.
Partido Obrero de Junín
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Contacto
Silvana: 15 45 15 92
Néstor Pitrola: (011) 15 53 24 23 56
Jueves 19/6 - 19.30 hs en la UNNOBA: Charla con Néstor Pitrola
CHARLA-DEBATE CON NÉSTOR PITROLA, DIRIGENTE NACIONAL DEL PARTIDO OBRERO Y DEL POLO OBRERO
Frente al conflicto "Campo" - Gobierno, ¿qué debemos hacer los trabajadores?
Hoy en día, la sociedad asiste azorada a un enfrentamiento entre las entidades agrarias y el gobierno nacional por el reparto de una renta extraordinaria, generada por los elevadísimos precios internacionales de los alimentos y de la soja en particular. En Junín, desde el intendente hasta los ruralistas, desde las cámaras patronales y los comercios hasta la burocracia de los sindicatos, todos han fijado posición, encolumnándose detrás de uno u otro sector. Sin embargo, nadie parece haber notado que se trata de un conflicto que tiene como principal ausente las necesidades del pueblo trabajador. Los trabajadores juninenses no hemos discutido aún una política independiente para intervenir en esta crisis, que nos afecta directamente.
Por un lado, el gobierno dice que subió las retenciones para “redistribuir la riqueza”. Sin embargo, los juninenses no vemos más que el deterioro alarmante de nuestras escuelas, hospitales y viviendas. Mientras los colegios se caen a pedazos y no cuentan con la instalaciones mínimas de gas ni calefacción, cuando nuestros docentes y médicos cobran salarios de miseria, en un momento en que el Plan Federal de Viviendas se encuentra absolutamente paralizado, el gobierno “nacional y popular” destina el grueso del “superávit fiscal” a pagar la deuda externa y a subsidiar a empresarios amigos.
Pero por otro lado, los ruralistas dicen que “si le va bien al campo le va bien a todos”. Sin embargo no pueden afirmar lo mismo los obreros rurales, que siguen trabajando en negro o bajo el Estatuto del Peón Rural de Videla, ganan los salarios más bajos del país y son sometidos a jornadas extenuantes y al trabajo insalubre al estar en contacto permanente con fertilizantes y herbecidas. El boom agrícola bajo la batuta de los Cargill, Cresud, Grobocopatel y de los fondos agrofinancieros está dejando a Junín sumergida en una marea de agroquímicos que contaminan el suelo, el agua y el aire, potenciando enfermedades de la piel y el cáncer. ¡Pero eso no le importa ni al gobierno, ni a Meoni, ni a los ruralistas!
Las principales consecuencias de esta crisis las estamos pagando los trabajadores. Las patronales de la carne y los supermercados, que se han llenado los bolsillos de la mano del modelo económico de los Kirchner, no dudan en suspender a sus obreros ante la falta de faena o mercaderías. ¡Quieren que los trabajadores paguemos los costos de esta crisis que ellos mismos han generado!
Pero lo más importante es que este conflicto ha disparado los índices inflacionarios, produciendo un aumento de la canasta básica de un 30% en lo que va del año. Las verdaderas “retenciones móviles” las sufrimos los trabajadores que vemos que nuestro salario se desvaloriza día a día, mientras la carestía aumenta y el hambre vuelve a los barrios. Las burocracias de
De concretarse el programa que ha unido a los pequeños productores con
Ni los K ni los ruralistas tienen una salida para las necesidades populares. Más que nunca, llamamos a hacer oír nuestra voz, hacer emerger una tercera posición, la que represente al pueblo, a los trabajadores de la ciudad y el campo. A través de Néstor Pitrola, el Partido Obrero presentará un programa obrero y socialista de salida a la crisis actual. Por salarios acordes al costo de la canasta familiar, indexados mes a mes según la inflación; por la reapertura de las paritarias, con delegados y proyectos votados en asamblea, y por un doble aguinaldo en junio; por la anulación del Estatuto del Peón Rural y la eliminación del trabajo en negro; por la derogación de los impuestos al consumo y por un impuesto elevado y progresivo a las grandes fortunas y empresas: pulpos exportadores, supermercados y agroindustria; por la nacionalización de las grandes explotaciones agrarias, los puertos privados, la banca y el comercio exterior; por un aumento inmediato para los presupuestos de educación, salud, vivienda y asistencia social.
Jueves 19 de junio, a las 19.30 hs, en
Partido Obrero de Junín
domingo, 1 de junio de 2008
Carta abierta al pueblo y a los trabajadores de Junín
Por un lado, el gobierno subió las retenciones para “redistribuir la riqueza”. ¿Nos quieren seguir metiendo el perro? ¿A donde han ido a parar la cuantiosa recaudación, incluidas, las retenciones, hasta ahora? El “superávit fiscal” no lo vemos en las escuelas: los alumnos, padres y docentes de la escuela 18 se tuvieron que movilizar para conseguir un lugar para funcionar que aún es provisorio. No lo vemos en los hospitales, cuyos médicos luchan contra los despidos, por los insumos, por la falta de personal y por el salario. No la vemos en la vivienda. Luego de tanta propaganda oficial, el Plan Federal esta detenido, no hay planes de vivienda sociales y crece el déficit habitacional.
Del otro lado, tenemos a los ruralistas.
Nos dicen que “si le va bien al campo nos va bien a todos”. Esta bonanza ha permitido a los productores capitalistas del campo amasar cuantiosas ganancias. Los primeros en las lista son los Grobocopatel, los Cresud, los Cargill, las grandes corporaciones que han adquirido tierras o las alquilan. Estos sectores se han convertido en los nuevos dueños de Junín. Entre los beneficiados están los contratistas y esta cadena concluye en su eslabón final con los medianos y pequeños productores, gran parte de los cuales han alquilado sus tierras a precios siderales.
¿Pero podemos decir lo mismo los trabajadores de la ciudad y el campo de Junín? La bonanza no la ve el trabajador rural, que continua trabajando bajo la forma del Estatuto de Peón Rural, que se arrastra desde la época de la dictadura o directamente en negro y que están ganando sueldos entre 900 y 1000 pesos. Los ruralistas se quejan de las retenciones móviles cuando se tratan de sus ganancias pero no aplican la misma vara respecto a los trabajadores que contratan. Los precios suben y los salarios se mantienen rezagados. Le aplican un sistema de retenciones móviles al salario.
Los frigoríficos explotan a los obreros de la carne sin piedad. Ganan millonadas, pagan miseria. Cuando hay problemas con la faena como ahora, pagan los trabajadores con amenazas de suspensiones, o el no pago de la garantía horaria. Los trabajadores reclaman un aumento del 30%, y la patronal que se llenó los bolsillos quiere dar el 20 en cuotas.
La tecnificación del campo ha ido de la mano de la superexplotación. El desplazamiento de mano de obra tiene como contrapartida que la pequeña dotación de trabajadores que aun queda en las explotaciones sea sometida a jornadas extenuantes y al trabajo insalubre al estar en contacto permanente con agroquímicos y herbecidas.
Los trabajadores de la ciudad también somos el pato de la boda de este enfrentamiento por la renta agraria que ha potenciado la carestía. Junín está recorrida por reclamos salariales: empezando por los trabajadores municipales a los que el radical-K Meoni paga un básico de $520. El Intendente llega al colmo cuando plantea que sólo con una suba de las tasas estaría en condiciones de otorgar un aumento salarial miserable. ¡Por qué no le mete la mano en el bolsillo al capital agrario e industrial radicado en la zona!
El gobierno dice que aplica las retenciones para “redistribuir la riqueza”, pero los judiciales, los trabajadores hospitalarios, los docentes cobran sueldos de hambre. La inflación que está disparada pero el salario está “retenido”.
Las consecuencias del boom agrícola bajo la batuta de los Cargill, Cresud, Grobocopatel y la especulación financiera con los alimentos es la presencia de agroquímicos en el suelo y en el aire que potencian enfermedades de la piel y el cáncer. ¡Pero eso no le importa ni al gobierno, ni a Meoni, ni a los ruralistas!
El gobierno, se acuerda, ahora de los “privilegios del campo”. ¿Pero no ha sido, acaso el matrimonio Kirchner quien ha presentado a Grobocopatel como el "modelo" a seguir?
Nadie paga el impuesto inmobiliario rural acorde al verdadero precio de la tierra (la base de cálculo del impuesto está subvaluada y llega a ser 70 veces inferior a su cotización de mercado).
Alrededor del 40% de la comercialización de granos y de carne entre el productor y el acopiador se hace en negro, con pago al contado y fuera del circuito institucional.
Llamamiento
Llamamos la atención sobre la naturaleza de esta disputa. Estamos en presencia de una pelea por el botín entre dos sectores capitalistas. Mientras tanto, el pueblo se queda sin vivienda, con carestía y bajos salarios.
El conflicto actual está dejando como consecuencia una nueva escalada inflacionaria en la que interviene en partes iguales los ruralistas que acumulan sus cosechas y su carne a la espera de que se mejoren sus condiciones de comercialización interna y externa, los acopiadores y los supermercadistas que aprovechan el desabastecimiento para descargar la andanada de aumentos sobre los consumidores. El gobierno se apresta a convalidar todo esto liberando las exportaciones de carnes y lácteos.
Frente a esta situación, llamamos a hacer oír nuestra voz, hacer emerger una tercera posición, la que represente al pueblo, a los trabajadores de la ciudad y el campo.
El Partido Obrero de Junín pone a consideración el siguiente programa, que inscribimos en la lucha por una salida obrera a la crisis actual.
Planteamos:
Anulación de Estatuto del Peón Rural videliano. Por convenciones colectivas de trabajo, con paritarios elegidos en asamblea que establezcan el básico acorde a la canasta familiar, ajustable de acuerdo al costo de vida, que de carácter insalubre a las tareas de contacto con agroquímicos.
Por bolsa de trabajo controlada por los trabajadores. Prohibición del trabajo en negro. Jornada de 8 horas.
Aumento salarial de emergencia para los trabajadores municipales. No al aumento de las tasas.
Aumento del 30% como reclaman los obreros de la carne. Garantía horaria del 100% a cargo de la patronal.
Comisiones de control integradas por trabajadores y asambleas de vecinos en torno al uso del agua y de los agroquímicos.
Impuesto progresivo a las grandes fortunas y empresas: pulpos exportadores, supermercados y agroindustria.
Aumento del impuesto inmobiliario rural acorde al valor de mercado.
Plan de viviendas estatal y urbanización para solucionar el déficit habitacional.
Nacionalización de los pulpos, las grandes explotaciones agrarias y el comercio exterior.
Asamblea popular con representantes electos para discutir un plan de reorganización de la localidad, que privilegie las necesidades populares y la defensa del medio ambiente. Un plan de estas características permitirá avanzar en un uso racional y armónico de la tierra y aprovechar los recursos que ésta genera para encarar una industrialización del distrito.